EQ no es «ser simpático». Es notar lo que sientes, no convertirlo en daño, leer al otro y ajustar la conducta. Se ve en una reunión tensa y en una discusión a las once de la noche.
En el trabajo
Quien regula no necesita gritar para que se le oiga. Quien lee el clima evita mandar el correo que incendia el equipo. Quien nombra el conflicto sin humillar sostiene proyectos más largos.
En pareja
El EQ alto no garantiza química. Sí reduce el tiempo que pasáis en malentendido. Reparar —volver después del roce— pesa más que no pelear nunca.
¿Dónde están tus fortalezas ahora?
Empezar el test de EQ¿Se entrena?
Sí. Empieza por poner nombre a la emoción en el momento. Luego una pausa antes de responder. Luego una pregunta de más al otro. No es magia; es repetición.
